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Reflexiones sobre el Ejercicio de la Medicina Moderna


Reflexiones sobre el Ejercicio de la Medicina Moderna

Artículo cedido gentilmente por www.dinamizados.com

El médico y la enfermedad

La interacción del Médico como factor modificador del curso de la enfermedad torna poco creíbles los resultados estadísticos de la eficacia de los medicamentos. Es indudable que las drogas no ejercen acción por sí solas, sino que tienen un componente importante de efectividad de acuerdo a la acción del Médico, la que puede exacerbarse con su apoyo, o minimizarse con su indiferencia.

La inmanencia, que es un don reservado a los sensibles a los que grava el dolor ajeno, potencia el efecto curativo o al menos disminuye el dolor y la angustia del enfermo. Esto sin duda desencadena otros milagros, que hoy llamamos endorfinas.

Aquellos que frente a un enfermo son incapaces de sentir la angustia indescifrable que causa el no estar sano, y el miedo a que lo irreparable está cerca y es una opción posible, no verán en la Medicina más que una ciencia de valores deseablemente estables, y se fastidiarán cuando las ecuaciones no se cumplan automáticamente.

Esos técnicos, generalmente bienintencionados, no alcanzarán nunca la meta. El verdadero sentido de la medicina les estará oculto. No podrán descifrar con humildad y con grandeza de espíritu el secreto de la curación, que se les escapa y que, ante su asombro e indignación, permite a otros el alivio o la sanación de las enfermedades.

¿Alguno duda de los Curas sanadores? - ¡Que hable con los que se sintieron curados! - ¿Estaban enfermos? - Todos los que salen de su casa para ir al Médico o para probar alguna instancia de sanación están enfermos. Nadie que no esté enfermo estará sentado en la Sala de espera de mi consultorio. Y el éxito de mi sensibilidad como Médico será encontrar su enfermedad, reconocerla detrás de la barreras y dentro de las paredes que la ocultan, debajo de ese disfraz de paciente sano .

Pero quizás lo más curioso será descubrir que ese éxito no es identificar la enfermedad, sino tan solo curarla. Hemos confundido demasiado tiempo el concepto de que el Médico es el que diagnostica las enfermedades. Esto lo puede hacer cualquiera, con un mediano nivel de conocimiento.

Lo hacen cada vez más técnicos y colaboradores de la Medicina sin necesidad de ser Médicos. Pero Médico verdadero es solamente el que cura. Y si no cura alivia, y si no alivia consuela. Y todos sabemos que la ecuación diagnóstico más medicamentos es insuficiente para curar en muchos casos.

Volvamos a tocar a nuestros enfermos. Escuchemos lo que nos dicen. Prestémosle atención. En sus palabras, en su lenguaje gestual, hasta en su aislamiento y reticencia o su mala disposición a nuestros consejos o indicaciones encontraremos su enfermedad. Revisemos a nuestros pacientes. La mano del Médico es más prestigiosa y cura más que muchos análisis y exámenes de laboratorio. Tengamos muy en cuenta que éstos son elementos complementarios del diagnóstico y no curan. Practiquemos la semiología y escuchemos con placer cuando nos dicen “nunca nadie antes me revisó como me revisó usted”. Esto nos dará la categoría necesaria para avanzar en la disposición del paciente a curarse. Y pongámosle una mano en el hombro, tratando de trasmitirle nuestro afecto o nuestro apoyo. Digámosle con el gesto que nos interesa, que estamos preocupados por él, y que puede contar con nosotros.

El milagro estará cerca. Y entonces seremos Médicos.

Dr. Roberto Manuel Serrano
Médico
Especialista Universitario en Cardiología

Fuente:
https://dinamizados.com/reflexiones-sobre-el-ejercicio-de-la-medicina-actual/